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El Real Madrid alcanza un nuevo éxito en Japón. Los blancos han conquistado su tercer título con el que han cerrado un 2016 para enmarcar. Un 2016 en el que han sido dominadores de Europa y, recientemente, del Mundo. Mucha culpa de ello la tiene un hombre: Zinedine Zidane.
La llegada de Zidane al banquillo del Santiago Bernabéu nos dejaba una sensación de apuesta arriesgada, de solución circunstancial y, más bien, pasajera. Glorioso pasado como jugador, pero corta experiencia como técnico. Esto, sumado a la inestabilidad e innumerables problemas que había traído consigo la figura de Rafa Benítez y su posterior salida, hacían presagiar que, quizás, el francés no estaría a la altura. Pero todo el mundo merece una oportunidad, y Florentino quería hacer de Zidane su particular Guardiola.



