La presentación de kaká como nuevo jugador del Real Madrid fue una locura colectiva, desbordó el entusiasmo de la afición y sobrepasó cualquier previsión de los organizadores, superados ante la locura desatada dentro y fuera del estadio Santiago Bernabeu.
Los cálculos más optimistas advertían de 30.000 fieles para contemplar la presentación del jugador sudamericano. Se quedaron cortos. Cerca de 50.000 terminaron por ocupar las gradas del estadio. Algunos, a pesar de tener que ubicarse en un lugar sin posibilidad de visión. En la parte trasera del gran escenario creado para el acto.
La puesta en escena de la primera estrella de la segunda era Florentino ha disparado el entusiasmo de una afición que cerró con vacío el pasado ejercicio.
Real Madrid tuvo que abrir más puertas de las inicialmente pensadas para satisfacer las pretensiones de los asistentes. El fondo norte del estadio, lugar reservado para dar entrada a los seguidores, se quedó escaso. Las carreras en los exteriores y las aglomeraciones en las entradas obligaron a ampliar los accesos.
El público pobló con amplitud las localidades. Más allá de los 30.000 calculados, que ocupaban su sitio desde una hora antes del inicio.


