
No hay palabras para describir el soberbio partido que protagonizaron el Atlético Madrid y el Barcelona que concluyó con victoria local 4-3, después de 90 minutos sensacionales.
Supo el Atlético rehacerse y volver a un duelo que el Barcelona parecía haber sentenciado con dos goles en la primera media hora. Lograron los rojiblancos igualar a dos y desataron un combate sobresaliente y que se saldó con victoria heroica de los rojiblancos. Un triunfo justo y trabajado y muy celebrado por una afición muy necesitada de alegrías.
Llegó el Barcelona al Vicente Calderón apremiado por la racha del Real Madrid, que con la victoria ante el Espanyol ha sumado diez consecutivas.
Los azulgrana se presentaron en Madrid en el peor momento de la temporada. Ocho de los doce puntos de renta al segundo se habían esfumado antes de afrontar el duelo ante el Atlético, ante el que el Barca debía demostrar que no le temblaba el pulso por la coyuntura. pero no lo hizo.
Para el Atlético, también el envite tenía tintes dramáticos. La llegada de Abel Resino al banquillo, lejos, hasta el momento, de haber significado un punto de inflexión para el grupo, había acentuado las graves carencias de la etapa del mexicano Javier Aguirre.
Todo ello llevó a un combate sin cuartel y todavía, para los locales, con el sonrojante recuerdo del 6-1 encajado en la primera vuelta en el Camp Nou. La emoción y la necesidad de ganar de los dos contendientes estaba asegurada.


