Después de una semana agitada en el campo político en el Real Madrid, superó una dura prueba, y en el estreno en el palco de Vicente Boluda, remontó al colista, Osasuna, favorecido por dos penaltis no señalados sobre Juanfran, para frenar la crisis institucional imponiendo la parte deportiva.
El fútbol había pasado a un segundo plano en una semana convulsa para el madridismo.
La crisis en la que se ha introducido un club encaminado a unas nuevas elecciones, tras la última polémica de Ramón Calderón, desvió la atención de la reconstrucción deportiva que estaba logrando Juande Ramos y pareció golpear al equipo en una primera parte de impotencia.
La masa social del Real Madrid está hastiada de años de incertidumbre. No quedan fuerzas para movimientos masivos, ni para manifestaciones de queja. El fútbol se convierte en la vía de escape. Es cuando el madridista no ve reflejado en el campo los valores de la historia blanca, cuando muestra su enfado de verdad en forma de silbidos.
El resultado final fue un 3-1 con bastante polemica, el Real empizó perdiendo a los 20 minutos con gol de Javad Nekounam en un primer tiempo para el olvido merengue.
En la segunda parte, el Madris reaccionó, y con goles de Sergio Ramos (minuto 50), Gonzalo Higuain (64) y Arjen Robben al minuto final sentenciaron el marcador y alivian en parte la crisis madridista.




