Lo de ayer fue algo impresionante. Algo que mucha gente esperaba (desde hace mucho tiempo) y que finalmente parece estar llegando.
Después de pasar la maldición de los cuartos eliminando a Italia en la tanda de penaltis con un Casillas enorme, ayer la Selección no regaló nada, es más, le dio un baño a Rusia y a Gus Hiddink y la echaron de la Eurocopa pasando así a la final que jugarán el domingo ante una Alemania bastante fuerte pero con poco juego.
La noche de ayer lo tenía todo, estaba todo en orden, los once jugadores iniciales que empezaron también contra Italia en el partido de cuartos. Todo iba genial hasta que en un tiro de falta David Villa se lesionaba y tenía que ser cambiado por Cesc. Lo que nos imáginamos es que el partido se iba a complicar ya que necesitábamos un tío que marcara los goles (ya que Torres sigue sin estar acertado en esta Eurocopa). Con el cambio ya hecho España se vino arriba, Cesc le dio el ritmo que necesitaba España para poder irse adelante y así llegar un poco más a la portería rusa. El primero llegó, ya en la segunda parte, por medio de Xavi en el 50 con una jugada magistral de Iniesta al que le siguió Güiza en el 72 y ya para sentenciar marcó un gol Silva en un contrataque de España.
Pero claro, no todo iban a ser alegrías ayer. Villa se tendrá que perder la final debido a su lesión muscular y esa para la Selección es una baja importante ya que era el que materializaba el juego de España. Aún así, si España juega como ayer, Alemanía debería temblar ante este equipo.



