Si España no fuese España, sería sin duda la clara candidata a ocupar la primera plaza. Sin embargo, con el historial que nos precede, no se puede garantizar nada. Los rivales quizá no son muy conocidos, pero no serán nada fáciles. Grecia, actual campeona de la Eurocopa, ya ha demostrado que no se la puede menospreciar; antes al contrario. Suecia ya derrotó a la selección española en la fase de clasificación, aunque finalmente terminó por detrás de los nuestros. Y Rusia presenta un bloque bastante desconocido, pero con una cabeza visible que es una constante amenaza en estas lides, su seleccionador Guus Hiddink, que ya en el pasado Mundial demostró que las selecciones “pequeñas” le vienen como anillo al dedo.
De todos modos, España no debería tener problemas para pasar, aunque el cruce con el grupo de la muerte le depararía, una vez más, unos cuartos mortíferos.
España, a romper el gafe
España llega nuevamente a una gran cita con la vitola de favorita. Si nos atenemos a los resultados cosechados en los últimos encuentros, debería ser así; pero si miramos el historial de los grandes campeonatos, hay que ser conscientes de que la realidad es otra.
El equipo español, a diferencia de otros años, está dispuesto a jugar al toque. Aragonés ha sabido captar bien la moda en nuestra país de los centrocampistas de clase, y va a basar su juego en ello. Fábregas, Iniesta y Xavi han demostrado en sus clubes que se puede confiar en ellos para llevar la manija de un equipo, ahora falta ver si lo hacen también en la selección. Senna deberá ser el encargado de aportar la solidez que todo centro del campo requiere.
La defensa quizá sea el punto más flojo de los nuestros, a falta de un central que se consolide al lado de Puyol, y con el lateral izquierdo siempre en duda aunque la buena campaña de Capdevila ha hecho apartar la atención de esa posición. Y en ataque, Fernando Torres deberá demostrar lo buen jugador que es por fin con la selección. Su campaña en el Liverpool le avala, y si sigue en esa línea puede resultar determinante.
España se enfrentará en primera instancia a Rusia, como ya sucedió en la anterior Eurocopa, esperando volver a llevarse los tres primeros puntos. Suecos y griegos serán los siguientes.
Suecia quiere seguir gustando
Suecia ha ido alternando buenas actuaciones con otras algo más mediocres, pero lo que no se puede negar es su apuesta por el fútbol bonito. En cada competición encandila a los aficionados al fútbol por su juego de ataque, y en esta ocasión no va a ser menos.
Para ello, cuenta con una defensa experimentada y con llegada, donde destaca Olof Mellberg, que la temporada venidera vestirá los colores de la Juventus; el centro del campo también aporta solidez a la par que clase, con buenos jugadores por ambas bandas como son Willhemsson y Ljunberg, y Kallstrom llevando la batuta. Pero sin duda el referente en el equipo amarillo será Zlatan Ibrahimovic, que pasa por ser uno de los mejores jugadores del mundo, y que ha vuelto a la selección tras un “amague” de abandono y ciertas discrepancias con el seleccionador. Qué bien le ha venido a los suecos su regreso…
Su primer encuentro será frente a Grecia, y el pronóstico es toda una incógnita. Pero si los de Lars Lägerback quieren pasar a la siguiente fase, la victoria en ese primer enfrentamiento será vital.
Grecia, repetir sería demasiado
El rendimiento de los griegos en este campeonato es toda una incógnita. Tradicionalmente siempre había sido considerado la “cenicienta” del grupo en que recalase, pero tras el último europeo, en el que se proclamaron campeones, les ha permitido despojarse de ese adjetivo de un plumazo. Aun así, repetir el éxito se antoja muy complicado.
Pese a todo, Grecia continúa con un bloque muy similar al de 2004. Con el mismo entrenador, Rehhagel, considerado casi como un Dios en el país heleno, y basando su juego en la defensa, en una selección donde todos defienden, hasta los delanteros. Con una línea defensiva casi igual que la de Portugal, en el centro del campo notarán la ausencia de Zagorakis, el mejor jugador en la anterior Eurocopa, con lo que las actuaciones de Basinas, quien se encargará de llevar la manija, serán clave. Aunque es algo que puede suceder perfectamente, no pasar la primera ronda podría ser un relativo fracaso en vistas a su última actuación.
Rusia pretende ser la sorpresa
Llegan los rusos como auténticos tapados. Hiddink, todo un especialista en este tipo de competiciones, ha armado un bloque con la mayoría de jugadores de la liga soviética, con lo que sus capacidades son ciertamente desconocidas. Sin embargo, el fútbol ruso siempre ha destacado por su calidad, y con un entrenador como el que tienen, no se le puede descartar para nada.
Tratándose de rusos, sabemos que el trato por el balón no será malo, como es tradición en ellos, y que el mediocampo tratará de jugar tocando. Con buenos delanteros, como pueden ser Sychev, Kerzhakov o Pavlyuchenko, quizá la mayor duda radique en la defensa, donde no encontramos ningún jugador curtido en las grandes ligas europeas, tan importante en este tipo de selecciones.
El primer partido frente a España quizá sea el que menos “importe” a los rusos, que seguramente centrarán todas sus miras en lograr la segunda plaza. Así pues, a priori cobran mayor importancia los choques frente a griegos y suecos.
No es éste uno de los grupos más igualados, si bien es cierto que con las selecciones presentes no se puede descartar nada. Con todo, España debería ser la primera y Suecia la segunda, aunque las opciones de pasar de griegos y rusos no son, para nada, escasas. Habrá emoción, seguro. Las sedes serán Tivoli-Neu Stadion, en Inssbruck, y Wals Siezenheim Stadion, en Salzburgo.



