Si se mira la plantilla alemana jugador por jugador, parece un equipo serio pero poco más. El debate en la portería es continuo; ya no están esos centrales poderosos que sacaban el balón de un modo impecable; en el centro del campo Ballack no es el de hace unos años, y Schneider no estará presente por una lesión; y arriba, Klose es buen jugador, pero nada que ver con los Rummenigge, Klinsmann o Muller de antaño.
Pero lo mismo le pasaba hace dos años, en el Mundial del 2006, y cayó en semifinales contra la posteriormente campeona; lo mismo le pasaba en el Mundial del 2002, y llegó a la final sucumbiendo ante Brasil. Y es que la entrega, el saber competir, la practicidad y la efectividad germana apenas tienen parangón. Ya dijo Gary Lineker, a finales de los 80, que el fútbol es un deporte de 11 contra 11 en el que siempre ganan los alemanes. Pocas veces un tópico fue tan certero.
Joachim Löw, quien fuera ayudante de Klinsmann en el pasado Mundial, ha introducido pocos cambios en la selección. En principio, Lehmann continuará bajo palos, pese a haber perdido la titularidad en el Arsenal. En la defensa continuarán Mertesacker en el centro y Lham en el lateral, hoy por hoy uno de los mejores del mundo, y cuyas internadas seguirán siendo vitales para los teutones.
Sin embargo, falta por ver cómo llega Metzelder, tras pasarse la temporada entera entre lesiones, y quién sería su eventual sustituto, probablemente Friedrich. Para el otro lateral el jugador del Bayern Marcell Jansen es quien parte con más opciones.
La importante baja de Schneider
El centro del campo continuará comandado por Michael Ballack, que en los últimos meses parece estar recuperando su mejor nivel en el Chelsea, mientras que su escudero será el polivalente Tim Borowski. Para las bandas aparecen más dudas, motivadas por la repentina lesión de Schneider. A priori, Schwensteiger ocupará una de ellas, mientras que Fritz, Hitzlsperger y el bético Odonkor se disputarían la otra. Como se puede apreciar, un centro del campo muy combativo pero con una excelente llegada.
En ataque, la misma dupla de hace dos años, Klose y Podolski. Los dos delanteros del Bayern de Munich han visto reducido su nivel esta temporada, en gran parte por la llegada de Luca Toni, pero suponen una garantía goleadora como pocas. Por si acaso, Kevin Kuranyi y el hispano-alemán Mario Gómez, autor de 18 goles con el Stuttgart esta temporada, estarán atentos a cualquier oportunidad.
Un dato negativo a tener en cuenta es que Alemania no gana un partido en la fase final de una Eurocopa desde 1996, cuando ganó la competición. Desde entonces, ha jugado seis partidos, empatando tres y perdiendo otros tres. Pero esto no son más que números, como que Alemania fue el primer equipo que se aseguró la clasificación para esta fase final.
Estos son los 23 jugadores convocados:
Porteros: Jens Lehmann (Arsenal), Robert Enke (Hannover 96), René Adler (Bayer Leverkusen).
Defensas: Christoph Metzelder (Real Madrid), Per Mertesacker (Werder Bremen), Philipp Lahm (FC Bayern Múnich), Arne Friedrich (Hertha BSC), Marcell Jansen (FC Bayern Munich), Clemens Fritz (Werder Bremen), Heiko Westermann (Schalke).
Centrocampistas: Michael Ballack (Chelsea), Thomas Hitzlsperger (VfB Stuttgart), Simon Rolfes (Bayer 04 Leverkusen), Torsten Frings (Werder Bremen), Bastian Schweinsteiger (FC Bayern Múnich), Piotr Trochowski (Hamburgo), Tim Borowski (Werder Bremen), Jermaine Jones (Schalke), David Odonkor (Betis), Marco Marin (Borussia Mönchengladbach).
Delanteros: Miroslav Klose (FC Bayern Múnich), Lukas Podolski (FC Bayern Múnich), Mario Gómez (VfB Stuttgart), Kevin Kuranyi (FC Schalke 04), Oliver Neuville (Borussia Mönchengladbach), Patrick Helmes (Colonia).
Los alemanes poseen el mejor palmarés europeo. Seguro que, como siempre, volverán a tener sus opciones de alzarse con el título; por si acaso, la federación germana ya ha anunciado unas cifras estratosféricas por llevarse el triunfo: nada menos que 250.000€ para cada jugador.




