
Parece que Adriano ya ve la luz al final del túnel (pese a que no ha pasado por ninguna enfermedad grave); parece haberse recuperado como futbolista y volver a ser el que era hace dos años, un delantero prometedor que prometía ser el sustituto de Ronaldo.
Ahora, medianamente, Adriano puede hablar de la época “tan mala” que pasó. La misma época por la que tuvo que ir a Brasil y volver a Italia bajo vigilancia expresa de su madre. Y es que, como él mismo reconoce: “Para dormir tenía que beber”. Es decir, que lo de ir “tocado” a los entrenamientos era ya tradición y hasta lo disfrutaba.
Pero, y digo yo, pese a que hubiesen muchas cosas que le deprimían y demás, hay algo que se llama “atención médica” y lo que es mejor aún, “antidepresivos y somníferos”, que te ayudan a dormir en lugar del alcohol. Vale, pasó una mala racha por problemas que tuviese él, pero no hizo nada por intentar arreglarlo.
Eso sí, es de aplaudir su recuperación porque del alcohol a las drogas hay poco margen, o que se lo digan a futbolistas españoles como Julio Alberto. Ahora, parece que todo vuelve a ir bien, quizás debido a que ha traído a su madre y a su hijo a Italia. ¿Volveremos a ver al gran Adriano? Probablemente.


