Dicen que rectificar es de sabios, pero rectificar tarde y cuando se nada a favor de corriente no creo que lo sea. Eso es lo que le ha pasado al Presidente del Real Madrid, Ramón Calderón, con el tema de David Beckham. A mediados de temporada y cuando nadie daba un duro por el Madrid, el ingles era una mierda y se le quiso sacar rentabilidad monetaria dejando que llegara a un acuerdo con el equipo (ejem) estadounidense de Los Angeles Galaxy. Y nadie dijo esta boca es mia, es más, cuando se hizo oficial se critico muy duro a David desde dentro del club, llegando Capello a apartarlo del equipo como si fuera un apestado.
Pero el viento cambió, y las cosas empezaron a funcionar, Beckham empezó jugando unos minutos y debido a su gran profesionalidad y porque no decirlo, a su extraordinario toque con la pierna derecha (el mejor del mundo a balón parado le pese a quien le pese), se ha ido convirtiendo en uno de los que ha portado la bandera de “no nos vamos a rendir” (junto con Van Nistelrooy, Guti, Roberto Carlos o Higuain) hasta el último día, hasta la machada de La Romareda donde jugo con un fuerte esguince de tobillo.
Y a toro pasado Calderón se tira el farol diciendo que van a ver que se puede hacer para retener al ingles, sabiendo de sobra que si hay alguna clausula será estratosférica. De todas maneras, Beckham ha demostrado ser ante todo un señor y se va a ir del Bernabeu con la cabeza alta, por la puerta grande y de no mediar un desastre el domingo, con el título de Liga.
PD: A mí también me pareció bochornoso el paseillo de Calderón en la Romareda, lo cortes no quita lo valiente.




