David Robert Joseph Beckham no es el protagonista de una telenovela anglosajona. Tampoco el personaje principal de una historia narrada por el hoy recordado William Shakespeare. No, nada de eso.
David Beckham no es sólo un jugador de fútbol. Por todos es conocida su faceta frente a las cámaras, en publicidad y en alguna película, más mala que buena. Pero no quiero referirme a eso.
Cuando el inglés contaba con tan sólo 19 años debutó en el
Manchester United. Casualidades del destino, fue en la temporada 95-96, cuando su entonces compañero de equipo, el francés Eric Cantona era suspendido por agredir a un espectador. Gracias a esta fuerte sanción, por otra parte merecida, Beckham se convirtió en el fenómeno mediático de Inglaterra. Además, contrbuyó de manera muy acertada a la consecución de la Premier League esa campaña. Fue el relevo, casi casual, de Cantona en los “reds”.
A partir de ahí, Manchester Utd siempre fue unido al nombre de David Beckham. Especialmente tras la consecución del famoso trébol, Premier League, FA Cup y Champions League, en aquella recordada final frente al Bayern Munich que remontaron en el descuento con dos goles. Al final, 1-2.
Con la llegada del nuevo milenio el rendimiento de Beckham descendió un poco. Eso le llevó a conflictos con su entonces entrenador, Sir Alex Ferguson. Estos leves roces acabaron con David fuera del club, gracias a Florentino Pérez, que le prometió el “oro y el moro”, conviertiéndolo en su nuevo galáctico. Y de hecho llegó con la vitola de estrella más brillante de la galaxia merengue. Pero ha convencido de lo contrario.
El inglés, que anunció su marcha del Real Madrid a los Galaxy el pasado invierno, ya no sólo se caracteriza por su pierna derecha, que es un fusil de francotirador. Su brega, su lucha, su fuerza y su amor por los colores que defiende se han ganado a la afición blanca.
Este fin de semana, tras tres meses lesionado, volvía a su hábitat natural: el campo de fútbol. Volvía frente al Valencia, y para darle un pase a Sergio Ramos que a la postre se convertía en el gol de la victoria, y que deja a su equipo a dos puntos del soñado liderato.
“Adoro este club y lo voy a dar todo hasta el último día”, ha comentado Beckham para una entrevista en SKY. Nunca ha dicho una palabra más alta que otra, se ha ganado al vestuario, y los que le han tratado le califican de un “tipo muy normal”.
Desde este pequeño rincón de la blogosfera le deseo lo mejor en su próxima etapa como estrella de la MLS. Thanks Becks.



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