
Han maltratado a Raúl. Prensa y entrenadores.
Desde aquel fatídico penalty fallado ante Francia, el 7 del Madrid comenzó un declive espectacular. La prensa le exigió ser un crack mundial. Se equivocaron.
Raúl no es Zidane, no es Henry ni tampoco Kaká. Nunca fue rápido, nunca fue técnico, nunca fue potente. No podía ser ese crack mundial que la prensa demandaba.
Pero él se convenció de que podía liderar tanto a la Selección como al mejor Madrid que había visto, el de los galácticos. Y como no podía explotar ninguna otra faceta, se dedicó a correr, batallar, luchar y pelear. En definitiva, un suicidio físico.
Y le pasó factura. Su carrera comenzó a atravesar un gran bache. Su estado físico no era el idóneo, y eso unido a la llegada de Ronaldo, Owen y compañía, le fue atrasando en el campo, más lejos del área. Los entrenadores se equivocaban. Le maltrataban.
Si algo ha caracterizado a Raúl han sido sus goles, y en menor medida su pelea, lucha y liderazgo. Si le sacas del área, lo único que podrá hacer es luchar y correr como un pollo sin cabeza, convirtiéndose en un vulgar Gravesen.
Raúl tiene que jugar de delantero. Ahora puede ser ese goleador que necesita el Madrid, ese ratón de área que siempre fue. Capello, recapacite.



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