Viendo el Racing-Real Madrid del pasado sábado, sobre todo la primera parte, parece quedar claro que el club blanco, en su carrera por ganar la Liga, echará de menos a un brasileño gordito.
Dos manos a manos desperdició el argentino Higuaín, que parece nacido a ser segunda punta, porque no le hace un gol al arcoiris. En estas me acordé del defenestrado Ronaldo. Fabio Capello no le quería. No trabajaba, no entrenaba. No quiero imaginar si Ronaldinho hubiese estado en su plantilla en ese momento. El italiano obligó al Madrid a venderle, casi regalado, por un precio que, si nos juntamos los bloggers y vosotros, queridos lectores, lo pagamos.
Y ahora lo está pagando, y va a seguir haciéndolo a menos que el “Pipa” espabile de manera que salga a gol por partido. Estoy convencido de que si Ronaldo hubiera pisado el césped del Sardinero el otro día el Madrid se va al descanso con un 0-3 fácilmente. Pero no estaba, perdonó, y el Racing lo aprovechó.
Sin embargo es fácil decir ahora que Calderón se equivocó. ¿Por qué se traspasó a Ronaldo? ¿Estaba ejerciendo malas influencias? ¿Querían deshacerse de los últimos vestigios de la galaxia? Me temo que todo esto nunca lo sabremos a ciencia cierta. Lo que sí sabemos, y es obvio es que los merengues estarían más tranquilos con Ronaldo a la hora de luchar contra el Imperio Azulgrana y los otros rebeldes, Valencia y Sevilla.



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