

Con la resaca de la eliminación ante el Chelsea aún coleando, un nuevo frente se abre para el Valencia, o mejor, para su entrenador. Tras pasas media temporada discutiendo con Carboni, con su presidente, con jugadores y con Mourinho, ahora Quique la ha emprendido con los árbitros y estos no se han quedado cortos. Tras el partido del pasado fin de semana contra el Athletic de Bilbao, el entrenador che arremetió contra le arbitraje de Mejuto, afirmando que su actuación había sido “bochornosa y muy grave”. Igualmente declaró que actuaciones como la de Mejuto “dejan una sombra” y alimentan las sospechas de quienes sostienen que el Athletic va a ser beneficiado por factores externos al juego para salvar la categoría”.A decir verdad, las quejas contra los árbitros suelen ir subiendo de tono conforme la temporada avanza y los nervios empiezan a cundir. Lo que no es tan normal es el tono duro con el que el colectivo arbitral ha respondido, quizás por la condición de reincidente de Quique. Hoy el Comité Técnico de árbitros ha enviado una nota e EFE con términos muy duros hacia el preparador valencianita. Entre otras perlas señalan que “no es la primera vez que Quique Sánchez Flores se manifiesta de manera insultante contra el colectivo arbitral, cuando el respeto a personas e instituciones debiera de ser norma de conducta obligatoria”. Pero lo más duro de la nota y, en mi opinión, con toda la razón, es cuando señala que “Llegado el último tercio de la Liga, la experiencia nos dicta que aquellos que no ven posibilidades de poder cumplir sus objetivos, encuentran en el colectivo arbitral el chivo expiatorio con el que justificarse. Todos debemos asumir nuestros aciertos y errores, sin culpar a terceros”. Asimismo ha trasladado las declaraciones de Quique al Comité de Competición para que tome las medidas oportunas.La respuesta del valencianista no se ha hecho esperar, y su reacción no ha sido para nada moderada, ya que se ha reafirmado en sus declaraciones y ha amenazado a Sánchez Armiño con “hablar de él”, por lo que la guerra con los trencillas puede agravarse aún más.Lo cierto es que, aún pudiendo comprender el calentón de un deportista tras la derrota (aunque yo al menos no vi motivos en el partido para ello), y admitiendo que los árbitros se equivocan demasiadas veces, actitudes como la de Quique no ayudan para nada. De hecho, más de un desaprensivo se escuda en actitudes como esta para realizar acciones que luego todos condenamos. Quique está haciendo una gran labor en su equipo a pesar de las zancadillas que le han puesto desde dentro, pero esto último suena más a pataleta que a otra cosa. Quizás habría que recordarle que parte del partido de Bilbao lo perdió aquel que decidió reservar a los titulares y recomendarle mesura y calma. Los enemigos los tiene en casa y no fuera.



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