Uno de los clásicos de la Champions (más clásico de la antigua Copa de Europa) acabo ayer en tablas gracias a un defensa. Parece mentira que con la artillería que tienen ambos conjuntos, Podolski, Makaay por parte del Bayern y Gilardino o Kaká en el caso del Milan, al final la eliminatoria la vaya a torcer del lado bávaro el belga Daniel Van Buyten, que remontó por dos veces los tantos milanistas de Pirlo y el brasileño Kaká.
Los primeros minutos fueron de agobio para la meta de Michael Rensing, el sustituto del sancionado Oliver Kahn, que ayer completó una actuación increíble, sobre todo sacando un cabezazo a bocajarro de Gilardino que podría haber supuesto el primer tanto. Lo que no pudo evitar es que en el minuto 40 Pirlo lograra superarlo con un tanto de cabeza. Aunque mejor sería decir que lo batió gracias a su inteligencia porque el balón cogió una parábola a la que Rensing no podría haber llegado ni con una escalera.
Tras reanudarse el partido el Milan perdió dos ocasiones de oro de matar la eliminatoria (justamente el error que cometió el Real Madrid en el Bernabeu). La primera por error arbitral en la señalización de un fuera de juego inexistente de Gilardino que encaraba al portero germano. Y la segunda en un fallo increíble de Kaká.
Entonces el partido entró en un punto muerto en el que el Bayern por incapacidad y el Milan por racaneria y/o cansancio, no movían ficha. Lo hicieron sus entrenadores con algunos cambios que no implicaban meter mayor poder ofensivo de todas maneras. Y en esas, llego un pelotazo al área de Dida que no acertó a salir y Van Buyten acabó por conseguir el empate a uno en el minuto 78.
Parecía que era la puntilla para el equipo italiano, pero sin embargo en un coletazo de raza consiguió crear una ocasión que finalmente el colegiado Bakakov señalo la pena máxima por un derribo dudoso de Lucio sobre Kaká, que el propio astro brasileño se encargó de transformar en gol en el minuto 84. Entonces, cuando el partido parecía abocado al triunfo milanista por la mínima, Van Buyten puso el empate final en el 93, que hace que un equipo ramplón pero con oficio como es esta Bayern Munich, tenga pie y medio en las semifinales de la Champions y al Milan solo le reste pelear en la liga italiana.


